Irlanda o España, ¿dónde se paga menos impuestos?
Comparamos los sistemas tributarios de Irlanda vs. España. ¿Quieres saber en cuál de los dos países pagarías menos impuestos?
¿Tributar en Irlanda? Si has estado investigando sobre los países en los que es más conveniente instalarse para ahorrar desde el punto de vista fiscal, habrás escuchado que muchas empresas se instalan en este país para acogerse a un régimen más beneficioso. Pero, ¿qué hay de cierto? ¿Pagarías menos al Fisco que en otras naciones vecinas? Para comprobar qué hay de verdad en lo que se cuenta, hoy queremos comparar su sistema tributario con otro país de Europa. Analizaremos, con datos actualizados a 2026, los impuestos de Irlanda vs. España.
Conocer a fondo los sistemas tributarios de ambos países te permitirá optimizar tus finanzas, tanto si eres particular como si tienes una empresa. Los tributos en ambos países europeos varían no solo en sus tasas, también en su aplicación según el tipo de contribuyente y el tamaño de las empresas. Elegir uno u otro podría tener un impacto directo en tus ahorros y rentabilidad.
Si estás considerando mudarte o invertir, sigue leyendo y descubre qué destino podría ajustarse mejor a tus planes.
Impuestos para empresas o personas jurídicas
Para empezar, si te interesa la comparativa de los sistemas tributarios de Irlanda vs. España porque estás pensando en montar una empresa, debes saber que ambos presentan sistemas fiscales que buscan atraer inversión.
Eso sí, la estructura y las tasas impositivas difieren de forma notable. Esto influye en los costes operativos y en la rentabilidad. Veamos los principales impuestos que afectan a las empresas en ambos países y los beneficios fiscales disponibles para proyectos emergentes y pymes.

El impuesto sobre sociedades en Irlanda frente a España
Este es uno de los impuestos a tener más en cuenta a la hora de tomar una decisión sobre la ubicación de las empresas, sea del tamaño o sector que sea. Grava los beneficios empresariales y es un factor clave en la carga fiscal que enfrenta cualquier compañía. Irlanda y España presentan diferencias notables en sus tasas y estructuras.
Irlanda mantiene su atractiva tasa del 12,5% para los beneficios comerciales de pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, en cumplimiento con el Pilar 2 de la OCDE, aplica una tasa del 15% para las multinacionales con ingresos superiores a 750 millones de euros. Los ingresos pasivos (alquileres, inversiones) siguen tributando al 25%.
Por su parte, España aplica una tasa general de impuesto sobre sociedades del 25 %. No obstante, para 2026, las pymes que facturan menos de 1 millón de euros tributan al 23%. Las nuevas empresas mantienen el 15% durante los dos primeros ejercicios con beneficios, extensible a cuatro años en el caso de startups certificadas. Además, como forma de incentivar a las empresas tecnológicas y startups a establecerse en el país, España ofrece deducciones significativas para actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica (I+D+i)..
Como puedes ver, aunque Irlanda ofrece una tasa general más baja, España puede resultar favorable para nuevas empresas y proyectos innovadores, gracias a sus deducciones en actividades de I+D+i y a su tasa reducida para los primeros años de operación. Decidir entre ambos países dependerá del tipo de actividad que realices y de si tu empresa se beneficiaría más de una tasa fija baja o de incentivos para el crecimiento inicial.
Impuesto sobre actividades económicas en Irlanda vs. España
Otro tributo relevante para las empresas es el impuesto sobre actividades económicas, conocido en España como IAE. Grava las actividades comerciales y profesionales de acuerdo con el tipo de actividad y el lugar de operación. Aunque el sistema es distinto en Irlanda, existen ciertos tributos que cumplen una función similar.
En España, el IAE aplica a todas las empresas con una facturación superior a un millón de euros anuales. La tasa varía según el tipo de actividad y la ubicación geográfica de la empresa, con tarifas más elevadas en áreas urbanas. Por ejemplo, empresas de sectores como el comercio o la industria pueden enfrentar tasas más altas en grandes ciudades, lo que incrementa su carga fiscal de acuerdo con su actividad.
En Irlanda no existe un impuesto local similar al IAE que grave la actividad de las empresas de forma específica. Esto significa que las empresas no tienen que pagar un impuesto adicional por operar en ciertas ciudades o regiones, una ventaja significativa para quienes buscan reducir sus costes locales y establecerse en áreas urbanas sin cargos adicionales.
Para entendernos, en España deberás tener en cuenta este impuesto para elegir la ubicación de la empresa y planificar tu presupuesto. En Irlanda, como este tributo local no se aplica, tendrás la ventaja de poder establecerte dónde quieras.
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Impuesto sobre bienes inmuebles (IBI o Commercial Rates) en Irlanda vs. España
Este tributo es relevante si tu empresa posee inmuebles o piensas invertir en propiedades, porque supondría un coste recurrente. Está basado en el valor catastral de cada propiedad. Tanto Irlanda como España lo aplican, aunque el sistema y las tasas difieren entre ambos países.
- Irlanda: en Irlanda, el impuesto sobre bienes inmuebles se denomina Commercial Rates y lo gestionan los municipios. Las tasas varían según la ubicación y el valor de la propiedad. Los municipios pueden ofrecer exenciones o reducciones para fomentar la actividad empresarial en áreas específicas. Este sistema de tasas locales permite cierta flexibilidad para las empresas, en especial en áreas rurales donde las tasas tienden a ser más bajas.
- España: en España, el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) también varía según el municipio, con tasas que suelen oscilar entre el 0,4 % y el 1,3 % sobre el valor catastral de la propiedad. Cada ayuntamiento establece su tasa, por lo que en áreas urbanas, este impuesto puede ser bastante más alto. Al igual que en Irlanda, ciertas zonas ofrecen descuentos específicos, pero la carga tiende a ser menos flexible.
Antes de establecer tu empresa, deberías tener en cuenta que las Commercial Rates en Irlanda suelen ser más bajas y cuentan con mayor flexibilidad en zonas rurales. En cambio, el IBI en España representa una carga fiscal más significativa en áreas urbanas y no presenta tanta variación en sus exenciones.
IVA en Irlanda vs. España
El IVA, o impuesto sobre el valor añadido, es un tributo indirecto al consumo. El coste lo asume el comprador, aunque son las empresas quienes lo gestionan y lo incluyen en sus precios. Como verás a continuación, este tributo es similar en ambos países en cuanto a su funcionamiento, pero las tasas generales y reducidas varían.
En Irlanda, la tasa general se mantiene en el 23%. Sin embargo, 2026 es un año de cambios: mientras que el gas, la electricidad y la venta de apartamentos nuevos tributan al 9% (tasa extendida hasta 2030), el sector de la hostelería y restauración vivirá un alivio fiscal a partir del 1 de julio de 2026, pasando del 13,5% al 9%. Otros servicios como reparaciones o limpieza se mantienen en el 13,5%, mientras que libros, periódicos y ropa infantil disfrutan de un tipo del 0%.
Las empresas deben aplicar estas tasas en sus ventas y pueden deducir el IVA de sus compras para reducir su carga fiscal neta. Además, las transacciones intracomunitarias entre empresas registradas están exentas de IVA, se facilita así el comercio dentro de la Unión Europea.
En España la tasa general es del 21%, algo inferior a la de Irlanda. Los tipos reducidos son del 10% y el 4%. Como novedad consolidada en 2026, el aceite de oliva tributa permanentemente al 4%, igualándose a productos básicos como el pan o la leche. Al igual que en Irlanda, las transacciones intracomunitarias entre empresas registradas están exentas de IVA, lo que favorece la competitividad en el comercio europeo.
Comparativa rápida:
- Consumo general: España es más barata (21% vs 23%).
- Cesta de la compra: Irlanda es muy competitiva en productos básicos (muchos al 0%), mientras que España aplica mayoritariamente el 4%.
- Operaciones Internacionales: en ambos países, las empresas registradas en el ROI (Registro de Operadores Intracomunitarios) pueden facturar sin IVA en transacciones entre países de la UE, lo que neutraliza la diferencia de tasas para el comercio B2B.
En resumen, si tu negocio depende del consumo directo (retail o servicios), España ofrece una tasa general más baja, lo que suele traducirse en precios más competitivos para el cliente final. No obstante, la agresiva política de tipos 0% de Irlanda en productos específicos puede equilibrar la balanza en ciertos nichos de mercado.
Otros impuestos específicos para empresas en Irlanda y en España
Además de los impuestos principales, ambos países aplican ciertos tributos específicos que afectan a las empresas según su actividad o tipo de inversión. Se aplican en circunstancias concretas y son importantes de conocer, porque pueden suponer una carga adicional.
- Irlanda: en Irlanda no existe un impuesto específico a nivel nacional sobre actividades o construcciones. Sin embargo, algunos sectores, como la minería o construcción, pueden estar sujetos a tasas locales específicas en áreas de alta actividad económica o de protección ambiental. Estos tributos dependen de las autoridades locales y son aplicables en circunstancias limitadas.
- España: en España, el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) se aplica a cualquier construcción o instalación que requiera licencia urbanística. La tasa puede llegar hasta el 4 % del coste real de la obra, puede suponer un coste importante para empresas de construcción o aquellas que necesitan crear nuevas instalaciones.
En este sentido, Irlanda es más flexible al no contar con un impuesto general para actividades específicas, mientras que en España el ICIO supone una carga adicional para proyectos de construcción. Esto hace que Irlanda pueda ser más favorable para empresas que requieran infraestructura propia en sectores como el industrial y el de construcción.
Impuestos para personas físicas o naturales
Veamos ahora lo que pasa en lo relativo a los impuestos en España e Irlanda para personas físicas. Al igual que para abrir una empresa, este es un factor decisivo para establecerse en un lugar, pues impacta en los ingresos netos y en la capacidad de ahorro. Ambos países aplican impuestos progresivos sobre la renta, aunque la estructura y las tasas presentan diferencias. Vamos a hacer un repaso por los principales impuestos que afectan a las personas físicas en cada país.

El IVA en Irlanda vs. España
Como comentábamos en el apartado de empresas, el IVA es un impuesto indirecto que se aplica a la mayoría de los bienes y servicios. Afecta directamente el coste de vida porque es el consumidor final quien asume esta carga en sus compras diarias. Lo pagarás siempre que compres algo. Aunque ambos países aplican una estructura de IVA similar, las tasas y algunos criterios específicos varían.
- Irlanda: en Irlanda, la tasa general de IVA es del 23 %, una de las más altas en Europa. Además de esta tasa, se aplican tipos reducidos, como el 13,5 % y el 9 %, en bienes y servicios esenciales como alimentos y transporte. Este esquema permite cierta reducción en productos de primera necesidad, aunque el porcentaje sigue siendo bastante más alto que en España.
- España: en España, la tasa general de IVA es del 21 %, algo más baja que la de Irlanda, mientras que las tasas reducidas son del 10 % y del 4 %, aplicables a productos básicos como alimentos, medicamentos y servicios sociales.
Como veíamos más arriba, la tasa general de IVA en España es más baja, algo que puede reducir significativamente el precio de bienes y servicios.
Irlanda vs España, ¿dónde se paga menos impuesto sobre la renta personal?
El impuesto sobre la renta es el factor que más influye en tu salario neto mensual. Ambos países utilizan sistemas progresivos (quien más gana, paga un porcentaje mayor), pero su estructura y “mordida” fiscal final son muy distintas.
Irlanda utiliza un sistema de solo dos tramos, lo que lo hace muy previsible. Para 2026, los umbrales se han ajustado para aliviar la carga de los trabajadores ante la inflación:
- Tramo estándar (20%): se aplica sobre los primeros 44.000 € (para solteros). Si estás casado con un solo ingreso, este umbral sube hasta los 53.000 €.
- Tramo superior (40%): se aplica a todo lo que exceda las cantidades anteriores.
El “gasto oculto”: USC y PRSI
A diferencia de España, en Irlanda el IRPF no es el único descuento. Debes sumar el USC (un impuesto escalonado de hasta el 8%) y el PRSI (contribución social de un 4,2%, que subirá al 4,35% en octubre de 2026). Sin embargo, Irlanda compensa esto con créditos fiscales generosos (unos 4.000 € anuales para un trabajador soltero) que se restan directamente de la factura de impuestos.
Por su parte, el IRPF en España es más complejo porque se divide en dos partes: una estatal y otra autonómica. Aunque cada región puede variar sus tipos, la escala general para 2026 se estructura en seis tramos:
| Base Liquidable (Ingresos netos) | Tipo Total (Estatal + Autonómico promedio) |
| Hasta 12.450 € | 19% |
| De 12.451 € a 20.200 € | 24% |
| De 20.201 € a 35.200 € | 30% |
| De 35.201 € a 60.000 € | 37% |
| De 60.001 € a 300.000 € | 45% |
| Más de 300.000 € | 47% |
Entonces… ¿Quién gana?
- Rentas bajas (menos de 22.000 €): España suele ser más favorable debido al mínimo personal y familiar y a que los primeros tramos (19%) son más bajos que el inicio irlandés (20% + USC).
- Rentas medias-altas (más de 45.000 €): Irlanda empieza a ser más atractiva. Mientras que en España un salario de 50.000 € ya tiene una parte tributando al 37%, en Irlanda esa misma cantidad tributa mayoritariamente al 20%, y solo una pequeña parte al 40%.
- Rentas muy altas (más de 300.000 €): Irlanda gana por goleada con su tipo máximo del 40%, frente al 47% (o incluso 50% en comunidades como Cataluña o Comunidad Valenciana) de España.
Dato clave para 2026: Si eres extranjero en España y no has residido en el país en los últimos cinco años, puedes acogerte a la Ley Beckham, pagando un tipo fijo del 24% hasta los 600.000 €, lo que anula la ventaja de Irlanda para perfiles directivos o nómadas digitales de alta renta.
Impuesto sobre el patrimonio en Irlanda frente a España
El impuesto sobre el patrimonio es una carga que afecta a las personas con bienes o activos de valor significativo. España aplica este impuesto en función del patrimonio neto, mientras que Irlanda ofrece un entorno más flexible en este aspecto.
Actualmente no existe en Irlanda un impuesto directo sobre el patrimonio. Esto significa que las personas con activos elevados, como propiedades, inversiones o cuentas de ahorro, no están obligadas a pagar un impuesto específico sobre estos bienes, algo que resulta especialmente atractivo para quienes buscan minimizar su carga fiscal a largo plazo.
Sin embargo, cabe mencionar que existen impuestos específicos sobre propiedades y ciertos activos, que de todos modos pueden afectar el presupuesto.
En España, el impuesto sobre el patrimonio se aplica a las personas físicas cuyo patrimonio neto supera los 700.000 euros, con una exención de hasta 300.000 euros para la vivienda habitual. La tasa de este impuesto es progresiva y varía entre el 0,2 % y el 3,5 %, dependiendo del valor total del patrimonio y de la comunidad autónoma. Además, algunas regiones ofrecen reducciones o exenciones adicionales para ciertos contribuyentes.
La ausencia de un impuesto sobre el patrimonio en Irlanda hace de este país una opción atractiva para quienes buscan preservar sus activos a largo plazo sin pagar impuestos adicionales sobre su valor. En España, este impuesto puede representar un coste significativo para aquellos con patrimonios elevados, aunque las exenciones autonómicas pueden ser un alivio para ciertos perfiles de contribuyentes.
Impuesto sobre sucesiones y donaciones en Irlanda vs España
La planificación de la herencia o la recepción de una donación es donde Irlanda y España muestran filosofías fiscales opuestas. Mientras Irlanda apuesta por la simplicidad con tipos altos, España ofrece un mapa de beneficios regionales que, en 2026, favorece enormemente a las familias residentes.
En Irlanda, no importa en qué condado residas; las reglas son las mismas para todo el país. El impuesto se basa en tres “grupos” de parentesco que definen cuánto puedes recibir libre de impuestos antes de que se te aplique un tipo fijo del 33%.
Para 2026, los umbrales de exención vitalicia se han actualizado:
- Grupo A (Hijos): los primeros 400.000 € están exentos. Todo lo que supere esa cifra tributa al 33%.
- Grupo B (Hermanos, sobrinos, nietos, padres): la exención es de 32.500 €.
- Grupo C (Otros, amigos): la exención es de apenas 16.250 €.
Punto clave: si un hijo hereda una vivienda de 600.000 € en Dublín, tras restar los 400.000 € exentos, deberá pagar el 33% sobre los 200.000 € restantes. Es decir, una factura fiscal de 66.000 €.
En España, el impuesto es estatal pero la gestión está cedida a las comunidades autónomas. Para 2026, la tendencia a la bonificación total se ha consolidado en gran parte del territorio.
- Bonificaciones del 99% – 100%: en regiones como Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias o Extremadura, los herederos directos (hijos, cónyuges y padres) prácticamente no pagan nada.
- Reducciones por importe: comunidades como Castilla-La Mancha o Andalucía mantienen exenciones de hasta 1.000.000 € por heredero.
- Tramos progresivos: donde no hay bonificación, el impuesto va del 7,65% al 34%.
Punto clave: si ese mismo hijo hereda la vivienda de 600.000 € en Madrid o Andalucía, tras aplicar las bonificaciones de 2026, la cuota a pagar sería de 0 € (o una cantidad testimonial menor a 500 € por gestión administrativa).
Comparativa: ¿cuál es más ventajoso?
- Para herencias de padres a hijos: España gana por goleada en 2026, siempre que el fallecido residiera en una de las comunidades con bonificaciones (que hoy son la mayoría). Irlanda, con su tasa fija del 33% sobre el excedente, es mucho más agresiva.
- Para herencias entre amigos o parientes lejanos: en este caso, ambos son caros. Sin embargo, en Irlanda el tipo es fijo (33%), mientras que en España, para un sobrino o un extraño, el impuesto puede dispararse por encima del 60% si se aplican coeficientes multiplicadores por patrimonio previo.
Comparativa de impuestos en Irlanda vs España
Vistos los impuestos más relevantes a pagar en ambos países, ¿te conviene más residir en Irlanda o en España? Aunque es verdad que comparten ciertos impuestos, cada uno ofrece estructuras y ventajas diferentes.
Irlanda destaca por su baja tasa de impuesto sobre sociedades. España, ofrece ventajas en deducciones para empresas innovadoras y reducciones iniciales para startups. Para acabar de decidir qué destino se adapta mejor a tu perfil, tanto si eres particular como empresario, veamos una comparativa final.

Impuestos en Irlanda vs España para personas físicas
Para las personas físicas, tanto Irlanda como España aplican impuestos sobre el consumo y la renta; sin embargo, existe una diferencia radical en la tributación de la riqueza acumulada. Irlanda no aplica un impuesto específico sobre el patrimonio, lo que la convierte en un destino sumamente atractivo para quienes poseen activos de alto valor.
En contraste, España sí grava el patrimonio neto, aunque con un sistema de exenciones estatales y bonificaciones autonómicas que pueden reducir, o incluso eliminar, esta carga dependiendo de la región de residencia.
A continuación, presentamos los impuestos más relevantes para personas físicas en ambos países actualizados a 2026:
Impuesto Irlanda España IVA (Consumo) 23% (General) / 9% – 13,5% (Reducidos) 21% (General) / 4% – 10% (Reducidos) IRPF (Renta) 20% y 40% (Sistema de dos tramos) 19% a 47% (Sistema progresivo) Patrimonio No aplica 0,2% a 3,5% (Desde 700.000 €*) Sucesiones 33% (Tras exención de 400k € en hijos) 0% a 34% (Según Comunidad Autónoma) Comparativa de impuestos para personas físicas en España e Irlanda *Nota: en España existe el Impuesto de Solidaridad a las Grandes Fortunas que actúa como un mínimo estatal para patrimonios superiores a 3 millones de euros, independientemente de la comunidad autónoma.
En términos generales, España ofrece una menor carga de IVA y un sistema de IRPF que, gracias a sus deducciones personales y familiares, resulta más amable para las rentas medias y bajas. Además, contra todo pronóstico, España es actualmente más ventajosa para la transmisión de herencias directas (de padres a hijos) debido a las bonificaciones del 99-100% en la mayoría de sus comunidades autónomas, algo que en Irlanda no existe.
Por su parte, Irlanda se consolida como el destino ideal para perfiles de alto patrimonio y rentas muy elevadas. Su gran atractivo no es el impuesto de sucesiones, sino la ausencia total de un Impuesto sobre el Patrimonio y un sistema de IRPF con un tipo máximo del 40%, notablemente inferior al 47-50% que se puede llegar a pagar en España. Asimismo, su estructura de solo dos tramos impositivos aporta una simplicidad y previsibilidad financiera muy valorada por inversores y nómadas digitales de alto nivel.
Impuestos en Irlanda vs España para personas jurídicas o empresas
Para las empresas, Irlanda y España presentan diferencias relevantes, sobre todo en el impuesto sobre sociedades y los tributos específicos aplicables a ciertas actividades.
Irlanda sigue siendo la opción ganadora para empresas con altos márgenes de beneficio y poca necesidad de deducciones, gracias a su tasa del 12,5% y la ausencia de IAE e ICIO. Por su parte, España es extremadamente competitiva para startups y empresas tecnológicas que puedan aprovechar las deducciones por I+D+i (que pueden reducir el tipo efectivo por debajo del 15%) y los nuevos tipos reducidos para micropymes.
| Impuesto | Irlanda | España |
| Impuesto Sociedades | 12,5% (Pymes) / 15% (Grandes) | 25% (Gral) / 23% (Pymes) / 15% (Startups) |
| IAE (Actividad) | No aplica | Desde 1M € de facturación |
| IVA | 23% (General) / 9% – 13,5% (Reducidos) | 21% (General) / 4% – 10% (Reducidos) |
| IBI / Rates | Commercial Rates (Variables) | 0,4% – 1,1% (Valor Catastral) |
| ICIO (Obras) | No aplica | Hasta el 4% del presupuesto de obra |
En definitiva, si vas la carga fiscal es un factor clave para decidir entre Irlanda vs. España a la hora de asentarte, deberás considerar tanto tu perfil fiscal como los objetivos de tu residencia o negocio. Si todo el tema de los impuestos te resulta complejo, te recomendamos consultar con un asesor especializado que te oriente para encontrar el país que mejor se adapte a tus circunstancias.
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