Cómo abrir una empresa en Portugal: requisitos y pasos
Descubre cómo abrir una empresa en Portugal en 2026. Guía paso a paso sobre el NIF, registro comercial y trámites legales para emprendedores extranjeros.
Cada vez más emprendedores y trabajadores remotos eligen abrir una empresa en Portugal para establecer sus negocios. Su clima fiscal competitivo, el acceso al mercado de la Unión Europea, los trámites más ágiles que la media en Europa y una calidad de vida difícil de igualar a ese precio lo convierten en un destino muy atractivo. No es casualidad que en la primera mitad de 2025 se registraran casi 33.000 nuevas empresas en el país, según datos de Informa D&B.
Si estás pensando en dar ese paso siendo extranjero, estás en el lugar correcto. En esta guía vas a encontrar todo lo que necesitas saber: cuánto cuesta, qué tipos de empresa existen, qué impuestos vas a pagar y cómo es el proceso paso a paso.
¿Cuánto cuesta abrir una empresa en Portugal?
La primera pregunta que se hace casi todo el mundo antes de arrancar es cuánto dinero hay que tener disponible. Y aquí viene una de las mejores noticias: Portugal es uno de los países más económicos de Europa para constituir una sociedad.
El capital social mínimo para una sociedad limitada es de 1 € por socio, algo que contrasta radicalmente con países como Alemania, donde una GmbH exige 25.000 € de capital mínimo, o España, donde la SL requería hasta hace poco 3.000 €.
Pero el capital social no es el único coste. Veamos el desglose real de lo que vas a pagar.
1. Registro de la empresa
Existen tres vías, y el precio varía según cuál elijas:
- Empresa Online con pacto social preaprobado: desde 220 €. Es la opción más económica. Se hace a través del portal ePortugal.gov.pt y, si cuentas con certificación electrónica, puede completarse en uno o dos días.
- Empresa na Hora (registro presencial): 360 €. Disponible en las Lojas do Cidadão y en las oficinas del Instituto de Registros y Notariado (IRN). En muchos casos, la empresa queda constituida el mismo día.
- Constitución con notario y abogado: entre 650 € y 1.025 €, dependiendo de la complejidad del pacto social. Es la opción recomendada cuando se necesita un estatuto personalizado o la estructura societaria es más compleja.
2. Certificado de admisibilidad del nombre
Si quieres un nombre personalizado para tu empresa, necesitas solicitarlo al IRN. Cuesta 75 € sin urgencia y 150 € con urgencia. El certificado tiene una validez de tres meses, que es el tiempo que tienes para completar el registro. Si en cambio eliges un nombre de la lista preaprobada disponible en el portal ePortugal.gov.pt, este trámite es completamente gratuito.
3. Certificado Contable (TOC)
En Portugal toda empresa está obligada a contar con un técnico oficial de cuentas desde el inicio de la actividad. No es un servicio opcional. El coste mensual varía según el volumen de negocio y el tipo de actividad, pero es un gasto recurrente que hay que contemplar en el presupuesto desde el primer día.
4. Apertura de cuenta bancaria empresarial
Algunas entidades bancarias cobran comisiones de apertura o mantenimiento. Conviene comparar antes de decidir, porque las condiciones varían bastante entre bancos tradicionales y opciones de banca digital. Puedes saber más leyendo nuestro artículos sobre los mejores bancos para extranjeros en Portugal.
5. Otros costes puntuales
Si necesitas licencias de actividad específicas para tu sector, o si vas a contratar a un abogado para revisar los estatutos, esos honorarios se suman al coste total. También hay que tener en cuenta que si el capital social incluye bienes no monetarios (maquinaria, vehículos, activos), se aplican tasas adicionales de 50 € por inmueble y 30 € por bien mueble.
En resumen, una apertura estándar de una Lda. suele situarse entre 400 € y 800 €, sin contar la contabilidad mensual. Es uno de los umbrales de entrada más bajos de toda Europa occidental para constituir una sociedad con responsabilidad limitada.
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¿Qué tipos de empresas se pueden abrir en Portugal?
Elegir la estructura jurídica correcta desde el principio marca la diferencia. No se trata solo de una formalidad: el tipo de empresa que elijas afecta tu responsabilidad personal, cómo tributas y a las obligaciones administrativas que tendrás cada mes. Estas son las opciones más relevantes para un extranjero.
1. Sociedade Unipessoal por Quotas (Lda. unipersonal)
La estructura más habitual para quienes empiezan solos. Un único socio, responsabilidad limitada al capital aportado. Si las cosas van mal, tu patrimonio personal queda protegido.
El capital mínimo es de 1 €, aunque en la práctica se recomienda partir de al menos 1.000 € para facilitar la apertura de cuenta bancaria y generar confianza con clientes y proveedores. Es la opción preferida por freelancers, consultores y nómadas digitales que quieren operar con una estructura societaria sin depender de socios.
2. Sociedade por Quotas (Lda.)
Para dos o más socios. Sigue siendo la forma más habitual entre las pymes portuguesas y es el equivalente a la Sociedad de Responsabilidad Limitada española.
El capital mínimo es de 2 € (1 € por socio). La responsabilidad de cada socio queda limitada al valor de su participación. Es la opción más flexible para proyectos compartidos entre dos o tres personas, y permite distribuir el capital de forma proporcional al peso de cada socio en el negocio.
3. Sociedade Anónima (SA)
Para proyectos más ambiciosos que prevén captar capital externo, incorporar inversores o, en el futuro, cotizar en bolsa.
Requiere un capital mínimo de 50.000 € y una estructura de gobierno más compleja, con consejo de administración y auditor obligatorio. No es la opción habitual para emprendedores individuales o pymes, pero sí para proyectos con planes de crecimiento acelerado o necesidad de financiación institucional.
4. Empresário em Nome Individual (ENI)
El equivalente al autónomo en España. No crea una persona jurídica separada: el emprendedor y su negocio son la misma entidad a efectos legales, lo que significa que la responsabilidad es ilimitada.
En este tipo de empresa, tu patrimonio personal responde frente a las deudas del negocio. Es la forma más sencilla de arrancar, con menos burocracia y sin necesidad de capital mínimo, pero con menos protección. Para actividades de bajo riesgo y volumen reducido, es la opción más adecuada.
5. Sucursal o filial de empresa extranjera
Si ya tienes una empresa constituida en otro país y quieres expandirte a Portugal, tienes dos opciones. Abrir una sucursal (estabelecimento estável), que no es una entidad independiente sino una extensión de la empresa matriz, o constituir una filial, que sí es una entidad jurídica separada con personalidad propia.
En ambos casos, el proceso implica registro en el IRN con documentación adicional de la empresa original: el acta de constitución, los estatutos vigentes y un poder notarial que acredite a la persona autorizada para llevar a cabo el registro.
La elección entre estas estructuras depende de factores como el número de socios, el nivel de riesgo de la actividad, la necesidad de captar inversión y la proyección de crecimiento. Si tienes dudas, consultar con un abogado o gestoría especializada antes de decidir es tiempo bien invertido.
¿Cuáles son los requisitos para abrir una empresa en Portugal?
¿Puedes abrir una empresa en Portugal siendo extranjero? Sí, sin restricciones legales. Cualquier persona con un número de identificación fiscal puede hacerlo, independientemente de su nacionalidad. Ahora bien, hay una serie de requisitos que debes cumplir antes de dar el primer paso.
1. Número de Identificación Fiscal (NIF)
Sin NIF no puedes hacer absolutamente nada en Portugal desde el punto de vista fiscal y empresarial. Es el primer trámite y el más urgente. Si eres ciudadano de la Unión Europea, puedes obtenerlo en cualquier oficina de la Autoridade Tributária e Aduaneira (AT) presentando tu pasaporte o documento de identidad. El trámite es gratuito y generalmente rápido.
Si eres de fuera de la UE, necesitas un representante fiscal residente en Portugal para solicitarlo. Hay gestorías y despachos especializados en este servicio que pueden gestionarlo de forma remota, lo que significa que no necesitas viajar a Portugal únicamente para este paso.
2. Dirección fiscal en Portugal
Tu empresa necesita un domicilio social en territorio portugués. No tiene que ser una oficina propia. Un espacio de coworking, una dirección de un despacho compartido o una dirección virtual contratada con empresas especializadas son opciones perfectamente válidas.
Lo importante es que sea una dirección real donde se puedan recibir notificaciones oficiales.
3. Representante legal residente
Al menos uno de los socios o un representante designado debe ser residente fiscal y legal en Portugal. Si ninguno de los socios reside en el país, es necesario designar un representante que cumpla ese requisito. Este representante actúa en nombre de la empresa ante las autoridades y asume ciertas responsabilidades legales.
4. Cuenta bancaria empresarial
Una vez constituida la sociedad, es obligatorio abrir una cuenta a nombre de la empresa para depositar el capital social y gestionar las operaciones financieras.
Algunas entidades tradicionales exigen presencia física para abrir la cuenta, mientras que bancos digitales como Revolut Business o Wise Business permiten hacerlo de forma remota en muchos casos. En todo caso, lo más adecuado es que te tomes el tiempo de investigar las condiciones antes de iniciar el proceso de constitución.
Si quieres saber más, puedes leer nuestro artículo de cómo abrir una cuenta bancaria en Portugal siendo extranjero.
5. Contable certificado (TOC)
En Portugal, contar con un técnico oficial de cuentas es una obligación legal desde el momento en que la empresa inicia su actividad. No es algo que se pueda posponer. El contable se encarga de la declaración de inicio de actividad, la contabilidad mensual, las declaraciones periódicas de IVA y la declaración anual del IRC.
6. Visado para ciudadanos de fuera de la UE
Si vienes de fuera de la Unión Europea, necesitas el visado adecuado para residir y operar legalmente en Portugal. Los más habituales para emprendedores son el visado D2, destinado a emprendedores e inversores que quieren crear o gestionar un negocio en el país, y el visado D3, orientado a profesionales altamente cualificados.
Los ciudadanos de la UE, entre ellos los españoles, no necesitan visado y tienen los mismos derechos que los ciudadanos portugueses para establecerse y trabajar en Portugal.

¿Qué impuestos debo pagar si quiero abrir una empresa en Portugal?
El sistema fiscal portugués es uno de los argumentos más sólidos para elegir este país como sede de tu negocio. No es el país con los impuestos más bajos de Europa, pero sí uno de los que ofrece una combinación más equilibrada entre tipo impositivo, beneficios para pymes y ventajas regionales. Veamos los impuestos que afectan directamente a las empresas.
1- IRC (Imposto sobre o Rendimento das Pessoas Coletivas)
Es el equivalente al Impuesto de Sociedades. A partir de 2025, el tipo general se redujo del 21% al 20% sobre los beneficios imponibles. Para las pymes, los primeros 50.000 € de base imponible tributan a un tipo reducido del 16%, lo que supone un ahorro relevante para negocios en fase inicial.
Si operas desde las regiones autónomas, los tipos son significativamente más competitivos. En Madeira, el tipo estándar bajó al 14%, y en el Centro Internacional de Negocios de Madeira (MIBC) existe un régimen especial del 5% sobre ingresos generados con entidades no residentes. Las Azores también aplican tipos reducidos para incentivar la actividad económica en el archipiélago.
El IRC se declara anualmente antes del 31 de mayo del año siguiente al ejercicio fiscal. Para empresas con beneficios en años anteriores, existen pagos a cuenta fraccionados en julio, septiembre y diciembre.
2- Derrama Municipal
Este impuesto implica un recargo local sobre los beneficios imponibles, con un máximo del 1,5%. En Lisboa y Oporto se aplica el tipo máximo. En cambio, otros municipios aplican tipos inferiores, y algunos, como Funchal en Madeira, han optado por no aplicarlo. Un dato importante es que este impuesto no afecta a empresas que registren pérdidas.
3- IVA (Imposto sobre o Valor Acrescentado)
Funciona igual que en España. Hay tres tipos: general al 23%, intermedio al 13% y reducido al 6%. Si tu facturación anual supera los 15.000 €, estás obligado a registrarte a efectos de IVA. Por debajo de ese umbral puedes operar en régimen de exención, lo que simplifica considerablemente la gestión administrativa en los primeros meses.
Las empresas registradas para el IVA deben presentar declaraciones periódicas (mensuales o trimestrales según el volumen) y pueden deducir el IVA soportado en sus compras y gastos de negocio.
4- Seguridad Social
Como empleador, la contribución estándar al sistema de Segurança Social es del 23,75% sobre el salario bruto de cada empleado. Los propios empleados contribuyen con un 11% adicional, descontado directamente de su nómina. Los administradores de la empresa también deben darse de alta en la Seguridad Social, incluso si no perciben remuneración, salvo que puedan acreditar cobertura por otro régimen reconocido.
Una ventaja adicional que conviene mencionar: Portugal ha firmado convenios para evitar la doble imposición con más de 70 países, incluyendo España. Esto es especialmente relevante para emprendedores que mantienen actividad económica en más de un país y quieren evitar tributar dos veces por los mismos ingresos.

Pasos para abrir una empresa en Portugal
Con los requisitos claros y la estructura elegida, el proceso sigue un orden lógico. Aquí va el recorrido completo, paso a paso.
1. Obtén tu NIF
El punto de partida absoluto. Sin NIF no avanzas. Si eres ciudadano de la UE, dirígete a cualquier oficina de la Autoridade Tributária con tu documento de identidad. El trámite es gratuito.
Si eres de fuera de la UE, necesitas un representante fiscal portugués. Muchas gestorías ofrecen este servicio de forma remota, lo que te evita un viaje específico para este trámite.
2. Elige el nombre de tu empresa
Tienes dos caminos. El primero, elegir un nombre de la lista preaprobada disponible en el portal ePortugal.gov.pt. Esta opción es gratuita y acelera el proceso. El segundo, solicitar un nombre personalizado mediante el Certificado de Admissibilidade da Firma ante el IRN, que cuesta 75 € sin urgencia y 150 € con urgencia, y tiene una validez de tres meses.
Durante ese período debes completar el registro o perderás la reserva del nombre.
3. Define la dirección fiscal
Necesitas un domicilio social en Portugal antes de registrar la empresa. Puede ser una oficina propia, un espacio de coworking o una dirección virtual. Si aún no has decidido dónde vas a operar físicamente, contratar una dirección virtual con una gestoría o empresa especializada es una solución práctica y económica para este primer momento.
4. Registra la empresa
Llegado este punto, tienes tres opciones sobre la mesa. La más rápida y económica es la Empresa Online a través de ePortugal.gov.pt, que permite completar el proceso en uno o dos días con certificación electrónica desde cualquier lugar, por 220 € con pacto social preaprobado.
La alternativa presencial es la Empresa na Hora, disponible en las Lojas do Cidadão y oficinas del IRN en todo el país, donde por 360 € la empresa puede quedar constituida el mismo día. Si tu proyecto necesita un pacto social personalizado o una estructura más compleja, la vía notarial con un abogado es la más adecuada, aunque también la más lenta y costosa.
5. Abre la cuenta bancaria y deposita el capital social
Una vez constituida la empresa, tienes cinco días para depositar el capital social en una cuenta bancaria a nombre de la sociedad. Entre las entidades disponibles están bancos portugueses como Millennium BCP, Caixa Geral de Depósitos o Santander Portugal, y opciones digitales como Revolut Business o Wise Business.
Compara comisiones y condiciones antes de decidir, porque las diferencias son relevantes.
6. Comunica el inicio de actividad ante la Autoridade Tributária
Tienes 15 días desde la constitución para comunicar el inicio de actividad ante la AT. Este trámite lo gestiona habitualmente el contable certificado, que también se encarga de registrar a los administradores en la Segurança Social dentro del mismo plazo.
No dejes pasar este paso, ya que hacerlo fuera de plazo puede generar multas.
7. Obtén las licencias específicas de tu actividad
Dependiendo del sector en el que operes, puede ser necesario obtener licencias adicionales antes de empezar a facturar. Actividades reguladas como la hostelería, la construcción, la salud o los servicios financieros tienen requisitos específicos que varían según el tipo de negocio.
Tu contable o un abogado especializado pueden orientarte sobre qué aplica en tu caso concreto.
Internet para viajes de negocios a Portugal
Si vas a Portugal a reuniones, a gestionar trámites con el notario o a pasar una temporada mientras arrancas tu empresa, la última complicación que necesitas es quedarte sin datos en el peor momento. Confirmar una dirección, acceder al portal de la AT, responder un correo urgente de un proveedor: todo depende de tener conexión. En ese caso, la eSIM de Holafly para Portugal es una buena opción, ya que te dará datos ilimitados durante toda tu estancia.
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Se activa solo, funciona como una red de seguridad silenciosa que siempre está disponible. Suficiente para resolver lo urgente mientras decides tu próximo paso.
Preguntas frecuentes sobre cómo abrir una empresa en Portugal
Sí. El servicio Empresa Online del portal ePortugal.gov.pt permite constituir una sociedad en uno o dos días sin salir de casa, siempre que cuentes con certificación electrónica. El coste es de 220 € con pacto social preaprobado. Es la opción más ágil y económica para quienes ya tienen claro el tipo de empresa y no necesitan un estatuto personalizado.
No es obligatorio. Sin embargo, al menos uno de los socios o un representante designado debe ser residente fiscal y legal en Portugal. Los ciudadanos de la UE pueden establecer residencia sin trámites adicionales. Los de fuera de la UE necesitan el visado correspondiente, habitualmente el D2 para emprendedores o el D3 para perfiles altamente cualificados.
Con el servicio Empresa na Hora, la constitución puede completarse en el mismo día. Por la vía online, entre uno y dos días. Si el proceso se hace a través de notario con documentación personalizada, el plazo puede extenderse varias semanas, dependiendo de la complejidad del caso y la disponibilidad del notario.
El NIF (Número de Identificação Fiscal) es el número de identificación fiscal en Portugal. Sin él no puedes abrir una cuenta bancaria, registrar una empresa ni operar fiscalmente en el país. Es el primer trámite que debes completar y en muchos casos puede gestionarse de forma remota con ayuda de una gestoría especializada, especialmente si eres ciudadano de fuera de la UE.
No. Al ser ciudadanos de la Unión Europea, los españoles tienen exactamente los mismos derechos que los ciudadanos portugueses para establecerse y crear una empresa en Portugal. Solo necesitan obtener el NIF y cumplir con los mismos requisitos administrativos que cualquier otro socio, sin visados ni permisos adicionales.
Puedes abrir una filial o sucursal de tu empresa española en Portugal sin necesidad de disolver la original. El proceso implica registrar la estructura en el IRN con la documentación de la empresa matriz: el acta de constitución, los estatutos vigentes y un poder notarial que acredite a la persona autorizada para el registro. También es perfectamente posible crear una nueva sociedad en Portugal de forma independiente y operar desde allí sin relación formal con la empresa española.
El IRC portugués (20% tipo general, 16% para pymes sobre los primeros 50.000 €) es ligeramente inferior al Impuesto de Sociedades español. Además, los costes operativos en Portugal son generalmente más bajos: salarios medios y alquileres de oficinas más económicos que en las principales ciudades españolas. En regiones como Madeira o las Azores, los incentivos fiscales son aún más pronunciados. Para proyectos orientados a mercados internacionales, la combinación de acceso a la UE y costes operativos reducidos hace de Portugal una opción estratégicamente interesante.
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