España vs Italia, ¿dónde se paga menos impuestos?
Descubre dónde se pagan menos impuestos: Italia vs. España. Analizamos y comparamos los tributos para personas físicas y jurídicas.
Si estás planeando establecer tu base de operaciones en el sur de Europa, es muy probable que España e Italia encabecen tu lista. Ambos países ofrecen paisajes increíbles, una gastronomía envidiable y, afortunadamente, regímenes fiscales diseñados específicamente para atraer talento internacional como el tuyo. En este contexto, es normal que al momento de decidir qué destino cuida mejor el salario, surja la duda sobre los impuestos en Italia vs. España.
¿Sabías que ambos han actualizado sus leyes para seducir a los trabajadores remotos? Mientras España presume de su famosa “Ley Beckham”, Italia contraataca con su régimen para “Lavoratori Rimpatriati”.
El día de hoy, analizaremos desde el Impuesto sobre la Renta hasta el IVA que pagas por tu café matutino. Mantener tus finanzas en orden es tan importante como tener una buena eSIM para no perder esa reunión importante. Vamos a descubrir qué país es más amigable con tu bolsillo.
Impuestos en Italia vs. España para empresas o personas jurídicas
Si tu plan no pasa únicamente por viajar, sino también trasladar tu estructura empresarial o abrir una nueva sede en Europa, debes prestar atención a cómo tributan las sociedades. Los beneficios por apertura de empresas pueden ser el factor decisivo para que tu proyecto despegue con éxito. No es lo mismo gestionar una consultoría digital que una empresa con empleados locales; por eso, el entorno fiscal determinará cuánta gasolina tiene tu negocio para crecer en sus primeros años.
El impuesto sobre sociedades en España frente a Italia
En España, el tipo general del Impuesto sobre Sociedades se mantiene en el 25%. Este es el estándar para la mayoría de las empresas consolidadas. No obstante, si eres un emprendedor que acaba de aterrizar, el sistema español te recibe con los brazos abiertos: las empresas de nueva creación tributan a un tipo reducido del 15%. Este beneficio se aplica durante el primer período impositivo en que la empresa obtenga beneficios y en el siguiente.
Este “colchón” del 15% es una de las grandes ventajas competitivas de España para atraer startups. Además, con la reciente Ley de Startups, si tu empresa es certificada como tal por ENISA, este tipo reducido del 15% se extiende hasta por cuatro años. Es una forma fantástica de reinvertir el capital en marketing o desarrollo de producto en lugar de entregarlo directamente a las arcas públicas.
Por el contrario, en Italia la estructura es un poco más compleja y requiere de una asesoría contable más minuciosa. Las empresas deben enfrentar, en primer lugar, el IRES (Impuesto sobre la Renta de las Sociedades) con un tipo estándar del 24%. A simple vista, parece más bajo que el de España, pero aquí aparece el IRAP (Impuesto Regional sobre las Actividades Productivas). Este tributo regional suele rondar el 3.9% , aunque cada región italiana tiene cierta libertad para subirlo o bajarlo. Al sumar ambos, la carga fiscal en Italia suele superar el 27,9%.
Mientras que España simplifica la carga inicial para nuevos negocios, Italia ofrece incentivos interesantes como el “Mini-IRES“.
Este mecanismo permite bajar la tasa impositiva al 20% si la empresa decide reinvertir sus beneficios en la compra de activos fijos (maquinaria, software) o en la contratación de personal local con contratos estables. Es un sistema pensado para empresas que ya tienen un flujo de caja sólido y buscan expandir su infraestructura física en suelo italiano.
Otros impuestos corporativos y beneficios estratégicos
España ha introducido recientemente mejoras significativas para las microempresas y pequeñas entidades. Para los ejercicios iniciados a partir de 2025 y 2026, los tipos pueden bajar al 17% para los primeros 50,000 euros ($52,750 USD / 50,000 €) de base imponible.
Esta medida es un alivio real para el nómada digital que factura a través de una pequeña sociedad y no quiere verse asfixiado por impuestos corporativos antes de haber consolidado su marca.
Además, España cuenta con convenios de doble imposición muy robustos con casi todos los países de Latinoamérica y Estados Unidos. Esto significa que, si tu empresa española recibe dividendos de una filial en el extranjero, podrías disfrutar de exenciones importantes para evitar pagar dos veces por el mismo dinero. Es un punto clave si manejas una estructura internacional.
Italia, por su parte, destaca por sus generosos créditos fiscales en innovación tecnológica y digitalización. Ofrece deducciones incrementadas de hasta el 30% por la contratación de empleados altamente cualificados o por proyectos de investigación y desarrollo.
Si tu empresa tiene un perfil técnico o industrial, los incentivos de “Industria 4.0” en Italia pueden devolverte una gran parte de la inversión inicial en forma de crédito para pagar otros impuestos.
Otro punto a favor de Italia es la figura de la Srl Semplificata (Sociedad de Responsabilidad Limitada Simplificada). Permite constituir una empresa con un capital social mínimo de apenas 1 € y gastos notariales reducidos. Es una opción muy atractiva para emprendedores jóvenes o proyectos con poco capital inicial, aunque los costes de mantenimiento anual (contabilidad y tasas) siguen siendo algo elevados comparados con otros países europeos.
Retenciones y dividendos: la salida del dinero
Un aspecto que a menudo se olvida es cuánto te cuesta sacar el dinero de la empresa para tu bolsillo personal. En España, la retención estándar sobre dividendos es del 19% . Italia aplica una retención superior, generalmente del 26%, sobre el pago de dividendos a socios.
Esta diferencia del 7% puede ser determinante a largo plazo. Si tu estrategia es acumular capital dentro de la empresa para reinvertir, Italia ofrece buenos incentivos.
Pero si tu objetivo es retirar dividendos anualmente para mantener tu estilo de vida viajero, España suele dejar más dinero en tu cuenta bancaria personal.

Impuestos en Italia vs. España para personas físicas o naturales
Si eres un profesional que trabaja por cuenta propia o de forma remota, entender la presión fiscal sobre tus ingresos personales es fundamental. Aquí es donde Italia y España compiten con regímenes especiales muy atractivos, pero con letras pequeñas que debes conocer.
El IVA en España vs. Italia
El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es el tributo que más notarás en tus gastos diarios. Es ese porcentaje que se suma a tu café, a la factura del coworking y a los billetes de tren que compres para explorar tu nuevo hogar. En España, el tipo general del IVA se mantiene en el 21%. Es la tasa que pagarás por la mayoría de servicios tecnológicos, ropa y electrónica.
Sin embargo, España aplica un sistema de tipos reducidos bastante interesante. El tipo reducido del 10% se aplica a la hostelería, el transporte de viajeros y la mayoría de los alimentos que no se consideran de “primerísima necesidad” (como la carne o el pescado).
Además, el tipo súper reducido del 4% es el que protege productos básicos como el pan, la leche, las frutas, las verduras y los huevos. Un dato curioso para los amantes de la lectura es que los libros y periódicos también disfrutan de este 4%.
En Italia, la situación es muy similar en estructura, aunque con ligeras variaciones al alza. El tipo general del Imposta sul Valore Aggiunto (IVA) es del 22%. Ese 1% extra respecto a España puede parecer poco, pero en compras grandes, como equipamiento para tu oficina remota, se nota. Al igual que en España, Italia ofrece un tipo reducido del 10% para servicios turísticos y hostelería.
Para los productos de primera necesidad, Italia aplica un 4% o un 5% dependiendo del artículo específico. Por ejemplo, mientras que en España el aceite de oliva ha vuelto al 4% tras periodos de exención, en Italia los productos de higiene femenina o algunos alimentos infantiles pueden oscilar entre estos tramos bajos.
En resumen, el consumo diario es ligeramente más costoso en Italia debido a ese punto adicional en el tipo general.
España vs. Italia, ¿dónde se paga menos impuesto sobre la renta personal?
Aquí es donde se ve la principal diferencia de los impuestos en Italia vs. España. Si planeas quedarte más de 183 días en cualquiera de los dos países, te convertirás en residente fiscal y deberás tributar por tu renta mundial. Pero ojo, ambos países tienen “ases bajo la manga” para atraer a personas con talento como tú.
Si eres un residente estándar en España, te enfrentarás al IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Este es un impuesto progresivo que se divide en tramos estatales y autonómicos. Comienza en un 19% para los primeros 12,450 euros y escala rápidamente hasta el 45% o incluso el 47% para quienes ganan más de 300,000 euros al año.
No obstante, como nómada digital, tienes acceso a la famosa Ley Beckham (Régimen Especial para Trabajadores Desplazados). Este régimen te permite pagar un tipo fijo del 24% sobre los primeros 600.000 euros de ingresos durante el año del cambio de residencia y los cinco siguientes.
Lo mejor de todo es que, bajo este régimen, solo tributas por los ingresos obtenidos en España. Tus ahorros o rentas generadas en el extranjero (por ejemplo, dividendos de una empresa en tu país de origen) suelen quedar fuera del radar de Hacienda.
Por el otro lado, Italia ha diseñado un sistema que, para muchos, es incluso más agresivo que el español. El IRPEF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) en Italia también es progresivo:
- Hasta 28,000 €: 23% .
- De 28,001 € a 50,000 €: 35%.
- Más de 50,000 €: 43% .
Sin embargo, el régimen para expatriados (Lavoratori Rimpatriati) permite que solo el 50% de tus ingresos esté sujeto a impuestos durante cinco años. Esto significa que si ganas 60.000 euros, solo pagarás impuestos como si hubieras ganado 30.000.
Pero hay más, si decides establecerte en regiones del sur como Sicilia, Calabria o Cerdeña, la exención puede subir al 90%. Sí, has leído bien, ¡sólo tributarías por el 10% de lo que ganas! Esto hace que Italia sea, sobre el papel, mucho más barata para rentas medias y altas que se muden a zonas específicas.
La Seguridad Social y los Autónomos
No todo es el impuesto sobre la renta. Si vas a trabajar por tu cuenta, las cuotas mensuales pueden ser un dolor de cabeza.
En España, el sistema de autónomos ha cambiado recientemente a un modelo basado en ingresos reales. Si tus ingresos son bajos, puedes pagar una cuota de unos 230 € ($242.65 USD), pero si tus rendimientos netos superan los 6.000 € mensuales, la cuota sube a unos 590 € ($622.45 USD).
Como consuelo, los nuevos autónomos pueden disfrutar de la “Tarifa Plana” de 80 € ($84.40 USD) durante el primer año.
En Italia, los autónomos suelen inscribirse en la Gestione Separata del INPS. Aquí pagas un porcentaje de tus ingresos netos, que ronda el 26%. La ventaja es que si no ganas nada un mes, no pagas una cuota fija obligatoria como en España (salvo ciertas excepciones profesionales).
Sin embargo, el coste total de la seguridad social suele ser más elevado en Italia a medida que tus ingresos crecen, a menos que puedas acogerte al Regime Forfettario, un sistema simplificado para quienes facturan menos de 85,000 € al año, donde pagas un impuesto único del 5% o 15% que incluye casi todo.
Impuesto sobre el patrimonio y activos en el extranjero
Si has tenido éxito y has acumulado ahorros o propiedades, este punto es vital. España es uno de los pocos países de la UE que mantiene un Impuesto sobre el Patrimonio. A nivel general, si tus bienes superan los 700,000 € ($738,500 USD), podrías tener que pagar entre el 0.2% y el 3.5%.
Pero cuidado, esto depende totalmente de la región. En Madrid o Andalucía, este impuesto está prácticamente bonificado, mientras que en Cataluña o Valencia es una realidad que debes presupuestar.
Italia no tiene un impuesto al patrimonio global de la misma forma, pero aplica dos tasas específicas muy importantes para nómadas con activos globales:
- IVIE: Un 1.06% sobre el valor de las propiedades inmobiliarias que tengas fuera de Italia.
- IVAFE: Un 0.2% sobre el valor de tus productos financieros (cuentas bancarias, acciones, criptomonedas) en el extranjero.
Aunque Italia parece “castigar” tener cosas fuera, sus tasas son fijas y predecibles, a diferencia de los tramos progresivos del patrimonio español que pueden escalar mucho más si tienes una cartera de inversión importante.
Beneficios por hijos y situación familiar
Ambos países intentan apoyar a las familias, pero de formas distintas. En España existen los “mínimos familiares”, que reducen la base sobre la que pagas impuestos por cada hijo o ascendiente a cargo. Por ejemplo, por el primer hijo la reducción es de unos 2.400 € ($2.532 USD).
Italia, recientemente, ha potenciado el Assegno Único, un pago directo mensual por hijo que puede rondar entre los 50 € ($52.75 USD) y los 190 € ($200.45 USD) por niño, dependiendo de tu renta familiar (ISEE).
Además, el régimen de impatriados que mencionamos antes puede extenderse otros cinco años (para un total de 10) si tienes hijos menores o si compras una vivienda en Italia. Esto convierte a Italia en una opción muy sólida para nómadas que viajan en familia y buscan estabilidad a largo plazo.

Comparativa de impuestos en España vs. Italia
Llegados a este punto, habrás notado que tanto España como Italia tienen sus propios “trucos” para resultar atractivos. España apuesta por la sencillez de un tipo fijo con su Ley Beckham, mientras que Italia ofrece descuentos masivos sobre la base imponible que pueden dejar tus impuestos en algo simbólico, especialmente si te gusta el sur.
A continuación, te presentamos dos tablas detalladas. En ellas verás los porcentajes mínimos y máximos para que no haya pérdida. Recuerda que los valores en dólares son una referencia aproximada basada en el cambio actual.
Comparativa para personas naturales (físicas)
Aquí comparamos lo que pagarías tú como individuo, ya sea como trabajador remoto o residente fiscal.
| Impuesto | España | Italia |
| IVA (General) | 21% | 22% |
| IVA (Reducido) | 4% – 10% | 4% – 10% |
| Impuesto sobre la Renta (Estándar) | 19% – 47% | 23% – 43% |
| Régimen Especial Nómadas | 24% (Fijo) | 5% – 15% (Forfettario) |
| Exención por Impatriados | 0% | 50% – 90% |
| Impuesto al Patrimonio | 0.2% – 3.5% | 0% (Global) |
| Impuesto Activos Extranjeros | 0% (Informativo) | 0.2% – 1.06% |
Si tus ingresos son elevados, Italia es la clara ganadora gracias a su régimen de impatriados, que te permite “borrar” hasta el 90% de tus ingresos de la base imponible si te mudas al sur.
España, aunque es más sencilla con su tarifa plana del 24% de la Ley Beckham, sigue teniendo una carga fiscal mayor para el individuo promedio. Además, si posees una cartera de inversión grande, Italia te ofrece tasas fijas más predecibles que el Impuesto al Patrimonio español.
Comparativa para personas jurídicas (empresas)
Si estás pensando en constituir una sociedad o llevarte tu estructura empresarial a Europa, estos son los números que debes manejar.
| Impuesto | España | Italia |
| Sociedades (Tipo General) | 25% | 24% |
| Sociedades (Nuevas Empresas) | 15% (2 años) | 20% (Incentivos) |
| Impuesto Regional (IRAP) | 0% | 3.9% |
| Retención Dividendos | 19% | 26% |
| Incentivos I+D | 25% – 42% | 10% – 45% |
Para las empresas, España suele ser un destino más “limpio” y económico a nivel administrativo. Aunque el tipo general es un punto más alto, el hecho de no tener un impuesto regional adicional como el IRAP italiano simplifica mucho la contabilidad. Italia es una opción potente solo si tu empresa se dedica a la innovación técnica y puedes aprovechar sus altos créditos fiscales por I+D.
Impuestos Italia vs. España: preguntas frecuentes
En ambos países, la regla de oro son los 183 días. Si pasas más de la mitad del año (natural) en cualquiera de los dos, te conviertes automáticamente en residente fiscal. Esto significa que Hacienda querrá una parte de todo lo que ganes en el mundo, no solo de lo que generes allí. Sin embargo, ten cuidado: España también utiliza el criterio del “centro de intereses económicos”. Si tu pareja e hijos viven en Madrid, o si tu principal fuente de ingresos es española, podrían considerarte residente aunque pases menos tiempo en el país.
Esta es una de las dudas más frecuentes. Hasta hace poco, la Ley Beckham estaba reservada casi exclusivamente a trabajadores por cuenta ajena (empleados). Afortunadamente, con la nueva Ley de Startups, el abanico se ha abierto. Ahora, los nómadas digitales con el visado correspondiente pueden acogerse a este tipo fijo del 24% ($25.32 USD / 24 €) incluso si trabajan por cuenta propia para empresas extranjeras. Es una oportunidad de oro que antes no existía para los freelancers.
Tanto en España como en Italia, la transparencia es obligatoria. En España existe el Modelo 720, que es informativo pero conlleva multas severas si se omite. En Italia, como vimos, se paga el IVIE y el IVAFE sobre esos activos. No declarar tus cuentas o propiedades fuera puede acarrear sanciones que, en muchos casos, superan el valor del impuesto que intentabas ahorrar. Gracias a la digitalización de 2026, las agencias tributarias cruzan datos de forma casi instantánea, por lo que la honestidad es siempre la mejor política.
¡Es totalmente cierto! Italia tiene una ventaja competitiva enorme para los pequeños emprendedores: el Regime Forfettario. Si facturas menos de 85,000 € ($89,675 USD / 85,000 €) al año, no tienes que añadir IVA en tus facturas. Esto te hace un 22% más barato que tu competencia y te ahorra una gestión contable enorme. En España, aunque se ha debatido mucho, todavía no existe una exención similar por volumen de ingresos para los autónomos, que deben declarar IVA desde el primer euro facturado.
Si cobras en dólares pero resides en la Eurozona, debes tener mucho cuidado. Ambos países exigen que declares tus ingresos convertidos a euros según el tipo de cambio oficial del día en que recibiste el pago (o el tipo medio anual en ciertos casos). Esto puede jugar a tu favor o en tu contra dependiendo de la fluctuación del mercado. Usar herramientas de gestión financiera digital te ayudará a llevar un control exacto para que, a la hora de pagar, los números cuadren perfectamente.
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