Vivir en caravana: calidad de vida, ventajas y desventajas
Guía completa para vivir en caravana. Descubre los requisitos legales, costes, ventajas, desventajas y consejos para dar el paso con éxito.
Hubo un momento en que subirse a una autocaravana era cosa de jubilados con mucho tiempo libre y de campistas de fin de semana. Ese momento ya pasó. Lo que antes era una absoluta rareza hoy inunda las redes sociales de miles de personas que se preguntan, con más seriedad de la que están dispuestas a admitir, si vivir en una caravana no sería una posible opción para ellas.
Los motivos son varios y encajan como piezas de un puzle. El precio del alquiler en España se ha disparado más del 95% en la última década, según los datos de Idealista. Al mismo tiempo, el teletrabajo ha liberado a una generación entera de la obligación de fichar en una oficina. Y a esto hay que sumarle algo más difícil de medir. Un cansancio generalizado con el modelo de vida convencional, la hipoteca a treinta años y esa rutina gris que nunca cambia.
Afrontar el día a día de vivir en una autocaravana no es la solución mágica para todo el mundo. Si tienes dudas sobre si dar o no el salto, en este artículo encontrarás una radiografía honesta de cómo es este estilo de vida. Verás qué cambia en tu rutina, cuánto cuesta realmente, cómo se gestionan los servicios básicos, qué dice la ley en España y para qué perfil de persona tiene sentido. Sin idealizaciones de postal, pero sin dramas innecesarios.
¿Cómo es realmente vivir en una autocaravana?
Antes de sacar la calculadora o mirar leyes, conviene entender qué significa en la práctica convertir un vehículo en tu vivienda principal. La imagen idílica que proyectan Instagram o YouTube no siempre cuadra con lo que se vive durante los primeros meses de adaptación.
Cómo cambia la rutina diaria
La primera gran diferencia frente a vivir en un piso es que, en una autocaravana, cada pequeña acción exige una planificación que antes hacías en piloto automático. ¿Quieres tomar una ducha? Necesitas saber cuánta agua te queda en el depósito. ¿Quieres cocinar un plato que requiere horno? Depende directamente de la carga de la batería. ¿Te toca sentarte a trabajar con el ordenador? Entonces, tienes que tener en claro cómo te conectarás a internet.
Esto no significa que sea imposible ni que vayas a vivir incómodo. Significa, simplemente, que los primeros meses conllevan una curva de aprendizaje real. Quienes ya tienen experiencia en la carretera coinciden en que este proceso de adaptación dura entre uno y tres meses. Pasado ese tiempo, gestionar los recursos se vuelve tan mecánico como lo era antes pagar el recibo del gas de tu piso.
Lo que también da un vuelco es tu relación con el tiempo. Al no existir una barrera física estricta entre tu casa y el exterior, las jornadas fluyen de otra manera. Mucha gente describe una agradable sensación de mayor presencia y menor dispersión. Cuando tu espacio es reducido, el ruido de fondo desaparece y ves con mucha más claridad qué es lo que de verdad importa.
Espacio disponible y organización
Una autocaravana de tamaño estándar te ofrece entre seis y nueve metros cuadrados habitables. Si optas por una furgoneta camper, la cosa baja entre cuatro y seis metros cuadrados. Visto así, en términos absolutos, parece poquísimo, pero el secreto no radica en los metros, sino en cómo están aprovechados.
Los vehículos camperizados pensados para habitarse a tiempo completo resuelven de maravilla el almacenamiento. Cada objeto tiene su sitio exacto, los muebles se transforman y la distribución está cuidada para que dos personas puedan convivir sin tropezar a cada paso. Aquí el mayor reto no es el espacio físico, sino tu mente. Quien da el paso descubre rapidísimo que con la mitad de pertenencias se vive exactamente igual de bien.
Además, lo que suele descolocar para bien a los novatos es la tremenda sensación de amplitud en cuanto abres la puerta. Tu casa no se limita al interior del vehículo: tu salón es también el paisaje que te recibe cada mañana. Una playa virgen, un pinar o la plaza tranquila de un pueblo. Ese espacio exterior compensa con creces los metros que te faltan dentro.
Adaptación al estilo de vida
La transición a este estilo de vida suele pasar por fases muy predecibles. La primera semana es de pura euforia, como estar de vacaciones. El primer mes es el de los ajustes reales: descubres qué funciona, qué no y qué habías romantizado de más. A partir del segundo o tercer mes, la realidad se impone. O te has adaptado de forma genuina o asumes que esto no es para ti.
Curiosamente, lo que más cuesta digerir no son los detalles prácticos, sino los sociales. No tener una dirección fija te complica trámites cotidianos como las domiciliaciones bancarias, el empadronamiento o recibir paquetes de tus compras online. La vida social también exige un esfuerzo extra al no contar con una red de amigos que viva en la puerta de al lado. Y si viajas en pareja, el espacio reducido funciona como un acelerador químico. Lo que funciona bien se vuelve irrompible, y las fricciones estallan el primer día.

Ventajas y desventajas de vivir en autocaravana
Poner en la balanza los pros y los contras de la vida sobre ruedas exige ser muy sincero. Hay quien lo pinta todo de color de rosa y quien lo descarta por puro desconocimiento. Como siempre, la realidad se mueve en el término medio.
Principales ventajas
- Libertad real de movimiento: no hablamos de un concepto filosófico, sino de algo tan práctico como decidir un martes que prefieres estar en el Pirineo en lugar de en la Costa del Sol, arrancar e irte. Sin avisar al casero, sin contratos de subarriendo y sin mudanzas infernales. Ese nivel de movilidad no te lo da ninguna otra vivienda.
- Adiós a los gastos fijos tradicionales: al cargarte el alquiler o la hipoteca bancaria, el mayor sumidero de dinero de cualquier hogar en España desaparece o se transforma, como mucho, en la cuota de financiación del propio vehículo. Si vives en una ciudad donde un piso no baja de los 1.000 € al mes, el ahorro mensual es brutal.
- Naturaleza en la puerta: dormir arrullado por el sonido del mar o abrir los ojos viendo amanecer tras las montañas no es un detalle menor. La exposición diaria a entornos naturales tiene un impacto directo y demostrado en tu salud mental y física. Esto cambia por completo tu perspectiva si vienes del estrés urbano.
- Desapego material y consumo consciente: como el espacio manda, te vuelves sumamente selectivo con lo que compras. Quienes llevan años en la carretera describen una relación mucho más sana y minimalista con los objetos. No por una decisión filosófica impostada, sino porque físicamente no hay sitio donde acumular trastos.
- Aliado perfecto del teletrabajo: si para facturar solo necesitas tu ordenador y una buena conexión a internet, el mundo es tu oficina. Esta combinación es el Santo Grial para aquellos que priorizan la variedad de estímulos y paisajes por encima de echar raíces en un punto fijo del mapa.
Inconvenientes más habituales
- Una logística que nunca descansa: el agua, las baterías, el gas y, sobre todo, el vaciado de las aguas grises y negras exigen tu atención de forma regular. Al principio, estar pendiente de estos niveles puede resultar agotador y, aunque se termina convirtiendo en una rutina más, es una tarea que nunca desaparece.
- Un mapa de normativas confuso e inseguro: en el caso de España, la DGT ha dejado claras sus cartas en 2026, confirmando que dormir dentro del vehículo sin desplegar elementos externos es estacionar y no acampar. No obstante, los ayuntamientos tienen ordenanzas locales que prohíben la pernocta en ciertas zonas. Esto crea una inseguridad jurídica molesta. Puedes estar cumpliendo a rajatabla la ley nacional y acabar con una receta municipal en el parabrisas.
- Mantener los vínculos exige más trabajo: moverte constantemente dificulta crear relaciones de proximidad o mantener las de siempre. Es verdad que la comunidad de usuarios de autocaravanas es increíblemente unida y solidaria. Pero no sustituye al grupo de amigos de toda la vida con el que quedas en el bar del barrio.
- El mantenimiento del vehículo es un goteo real de dinero: a diferencia de un piso de ladrillo, tu casa aquí tiene un motor, ruedas y sufre el desgaste de estar en movimiento continuo. Las averías mecánicas, los neumáticos, las revisiones obligatorias y los pequeños arreglos del habitáculo que surgen sin avisar tienen que estar contemplados en tu presupuesto.
- Zonas que se vuelven imposibles: en destinos muy masificados o con normativas extremas, donde la prohibición de pernoctar en la vía pública te obliga a pasar por el aro de los campings o terrenos privados. Con tarifas que pueden rondar entre 1.300 y 1.800 USD al mes, el supuesto ahorro frente a un alquiler convencional se esfuma por completo.
¿Para quién puede ser una buena opción?
No existe un molde único, pero sí ciertos rasgos que se repiten en las historias de éxito. El candidato perfecto es alguien que teletrabaja de forma consolidada y que pone la aventura y el movimiento por delante de la estabilidad geográfica. A la vez, se toma la logística diaria con filosofía y paciencia, y no necesita una vida social presencial idéntica semana tras semana para sentirse bien.
También es una opción fantástica para parejas con un proyecto de vida muy alineado, o para personas que atraviesan una etapa de transición (un cambio de rumbo profesional, una ruptura o una mudanza de ciudad). También, para quienes buscan tiempo para pensar sin las cadenas de un contrato de alquiler de doce meses.
Por el contrario, no suele encajar bien si tienes hijos en edad de escolarización obligatoria, si tu bienestar depende de una rutina social muy marcada en un sitio fijo o si llevas mal la pequeña incertidumbre de no saber dónde dormirás la semana que viene.
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¿Cómo se gestionan los servicios básicos al vivir en una autocaravana?
Una de las dudas que más asalta a quienes están dándole vueltas a este cambio es cómo se resuelven las necesidades más mundanas del día a día. No hay ningún misterio. Se hace mediante soluciones técnicas que se han ido puliendo con los años y que terminarás dominando en un abrir y cerrar de ojos.
Agua y saneamiento
Una autocaravana común viene equipada con tres depósitos independientes. Uno para el agua limpia (que suele rondar entre 80 y 200 litros). El de aguas grises (el agua sucia que se va por el desagüe de la ducha y el fregadero) y el de aguas negras (los residuos del inodoro). Si aprendes a no derrochar, una sola persona puede tener una autonomía de entre tres y cinco días antes de tener que buscar un punto de servicio para rellenar y vaciar.
Para el mantenimiento, la mayoría de los municipios turísticos cuentan con áreas de servicio para autocaravanas con grifos de agua potable y rejillas de vaciado. Los campings también ofrecen estos servicios, casi siempre gratis si te alojas o por una tarifa mínima. En España, por ejemplo, la red de estos puntos es cada vez más densa, aunque está mal repartida. Mientras que la costa y las zonas de montaña populares están bien servidas, el interior de la península sigue estando algo más desatendido.
Electricidad y energía
En este campo, la tecnología ha dado un salto de gigante. Las placas solares fotovoltaicas y las baterías de litio de última generación te permiten hoy en día una independencia energética que hace una década parecía de ciencia ficción.
Una instalación estándar (con unos 200-300W en paneles solares y una batería de litio de 100-200Ah) es más que de sobra para mantener encendido tu portátil de trabajo, cargar los móviles, tener luces LED y alimentar una nevera de compresor de forma ininterrumpida si el sol acompaña. Para las rachas de días nublados o si pasas el invierno en el norte, siempre puedes tirar de un generador o entrar una noche a un camping para conectarte a la red eléctrica.
Para la cocina y la calefacción, el gas sigue siendo el rey. Una bombona clásica de 11 kg te puede durar entre tres y seis semanas, dependiendo lógicamente de lo que cocines y del frío que haga fuera.
Conectividad e internet
Este es el verdadero cordón umbilical para cualquiera que trabaje en remoto y, por suerte, es el servicio que más se ha simplificado. En España, por ejemplo, la cobertura 4G y 5G es excelente en casi todo el territorio habitado. Los únicos baches te los encontrarás en zonas rurales profundas, valles cerrados o esquinas de la costa masificadas durante el mes de agosto, donde las antenas se saturan.
Muchos profesionales optan por llevar tarjetas de diferentes compañías telefónicas para tener siempre un plan B en el móvil si un operador se queda sin señal.
Si tu ruta te lleva a cruzar fronteras, el dolor de cabeza de perder la conexión al cambiar de país pasa a la historia. Al usar los planes mensuales de Holafly, disfrutas de una única tarjeta virtual con cobertura en más de 160 países. Sin contratos locales ni pérdidas de tiempo.
Gestión de residuos
Con la basura no hay ningún misterio: se separa y se tira en los contenedores municipales exactos, igual que harías en cualquier piso. La única diferencia real es que la frecuencia con la que vacías el cubo de casa depende de lo cerca que tengas un contenedor de tu lugar de estacionamiento.
Lo que sí es sagrado es el destino de las aguas grises y de los químicos del inodoro. Deben verterse única y exclusivamente en las estaciones depuradoras habilitadas o en los campings. Tirar cualquier fluido a la calle o al campo está terminantemente prohibido; es motivo de sanciones muy severas y, además, es la forma más rápida de dañar la imagen de todo el colectivo.

¿Cuánto cuesta vivir en una autocaravana?
Aquí es donde la gente suele llevarse las mayores sorpresas, en un sentido o en otro. Hay quien piensa que esto es prácticamente gratis y se topa con la realidad, y hay quien se imagina costes astronómicos y descubre que es una opción bastante económica. Todo depende del vehículo que elijas, tu ritmo de ruta y tus hábitos de consumo.
Costes iniciales
El desembolso fuerte, lógicamente, se te va a ir en la compra del vehículo. La horquilla de precios en el mercado actual es enorme:
- Autocaravana de segunda mano básica (o con años encima): desde 15.000 – 25.000 USD, sabiendo que las más baratas te exigirán invertir dinero extra en arreglos mecánicos o reformas interiores.
- Autocaravana usada en buen estado: entre 30.000 y 60.000 USD, dependiendo de los kilómetros, la antigüedad y los extras que traiga de serie.
- Autocaravana nueva de gama media: entre 50.000 y 100.000 USD.
- Furgoneta camper de segunda mano ya homologada: entre 15.000 y 40.000 USD, según el nivel de camperización.
A este precio de compra debes sumarle un colchón de entre 2.000 y 8.000 USD para mejorar la autonomía si el vehículo. Esto significa instalar placas solares de calidad, una buena batería de litio, un router móvil potente y esos pequeños detalles de confort que te facilitarán la vida en el día a día.
Gastos mensuales
Una vez que eres dueño del vehículo, las facturas mensuales son las que dictan si este estilo de vida es sostenible para ti. Si has financiado la compra, la cuota del banco suele rondar entre los 300 y los 600 USD al mes según las condiciones. A esto debes sumar el recibo del seguro obligatorio, que se sitúa entre los 40 y los 60 USD mensuales.
El gasto en combustible es la variable que más puede disparar o congelar tu presupuesto. Si apenas te mueves de zona, la factura de gasolina o gas se puede quedar en unos tranquilos 20 o 50 USD al mes. Si te encanta devorar kilómetros cada semana, esta partida se convertirá en tu mayor coste.
En cuanto a los servicios básicos (llenar agua o vaciar depósitos), el coste puede ser ridículo si sabes organizarte. De hecho, muchos usuarios españoles reportan gastar apenas 12 USD al mes en servicios básicos. ¿Cómo? Aprovechando la red de áreas públicas gratuitas o de bajo coste que te dan acceso a tomas de corriente y duchas.
Haciendo un balance general: puedes esperar un gasto mensual de entre 600 y 1.000 USD cubriendo la financiación, el seguro, el combustible y la comida. Si ya tienes el vehículo pagado, teletrabajas, cuentas con placas solares y practicas la pernocta libre legal, puedes vivir perfectamente gastando entre 400 y 600 USD al mes, sobre todo si viajas solo o en una camper pequeña.
Si, por el contrario, no te privas de nada y entras constantemente a campings privados, el presupuesto puede irse a los 1.100 – 1.500 USD mensuales.
Factores que influyen en el presupuesto
El timón de tus gastos lo manejan principalmente tres decisiones. La primera, la velocidad de tu viaje. Si pasas tres semanas asentado en el mismo rincón, tendrás un gasto mínimo en combustible. Si haces 500 kilómetros semanales, verás cómo el gasoil se come tus ingresos.
La segunda es donde decides pasar las noches. Dormir en la calle o en áreas públicas gratuitas (respetando siempre las normas de estacionamiento) te sale a coste cero. Si prefieres meter el vehículo en un camping con todas las comodidades, calcula entre 15 y 40 € por noche.
La tercera es la edad de tu hogar con ruedas. Un vehículo antiguo te ahorrará mucho dinero en la compra inicial. A cambio debes asumir que el goteo de visitas al taller mecánico y los recambios serán mucho más frecuentes que en uno recién salido del concesionario.
¿Qué aspectos debes tener en cuenta antes de tomar la decisión?
Hay un par de realidades incómodas de las que casi nadie habla en los vídeos de viajes. A la hora de la verdad, pesan muchísimo en tu calidad de vida diaria. Grábate estos puntos en la cabeza:
Legislation y lugares para estacionar
Las reglas del juego en España se han vuelto bastante más claras en este 2026 gracias a la última Instrucción PROT 2026/04 de la DGT.
La norma separa de forma cristalina tres conceptos: estacionar (aparcar tu vehículo donde esté permitido para cualquier turismo, sin desplegar toldos ni sacar sillas), pernoctar (dormir o hacer vida dentro del vehículo estando bien aparcado, lo cual es totalmente legal) y acampar (sacar mesas, abrir ventanas batientes o verter líquidos, algo que está prohibido fuera de los campings y zonas específicas).
¿Dónde está la trampa real? En que muchos ayuntamientos de zonas muy turísticas o costeras se saltan esta lógica y aprueban ordenanzas municipales que prohíben expresamente que las autocaravanas pasen la noche en todo su término municipal, sobre todo entre junio y septiembre.
Para evitar multas de entre 100 y 500 USD, lo mejor es revisar la guía oficial del RACE antes de fijar tu ruta de viaje, ya que recopila los municipios con restricciones específicas.
Seguridad y mantenimiento
Tu vehículo ya no es un juguete para las vacaciones de verano: es tu casa y, por tanto, necesita mimos constantes. Recuerda que la ITV tiene sus propios plazos. Los vehículos nuevos se libran los primeros cuatro años; de los cuatro a los diez años te tocará pasarla cada dos años, y en cuanto tu compañera sople las diez velas, la revisión se vuelve anual y obligatoria.
En el apartado del seguro, no te la juegues con un seguro de terceros pelado si vives a tiempo completo en tu caravana. Asegúrate de contratar una póliza que cubra daños propios, una asistencia en carretera impecable desde el kilómetro cero. Y, muy importante, añade una cobertura específica de robo para el contenido, especialmente si llevas dentro tu ordenador de trabajo, cámaras de fotos o equipamiento de valor.
Para tu tranquilidad personal, la mejor alarma es el sentido común: busca sitios iluminados para pasar la noche, no dejes mochilas o tecnología a la vista a través de las ventanas de la cabina y evita publicar en tus redes sociales tu ubicación exacta en tiempo real.
Clima y adaptación al entorno
Cuando vives sobre ruedas, el termómetro exterior manda en tu día a día mucho más que en un piso de ladrillo. El calor extremo del verano en el interior de un vehículo sin aire acondicionado puede volverse insoportable. De igual modo, afrontar el invierno te exigirá tener una calefacción estática impecable y un aislamiento térmico de primera.
La gran ventaja es que, como tu casa tiene ruedas, tu mejor estrategia climática es imitar a las aves migratorias. Puedes pasar los meses de verano disfrutando de la montaña y de las zonas más frescas e ir a la costa en los meses más duros del invierno.
Viajar solo, en pareja o en familia
Cada formato tiene sus propios retos. Si viajas solo, la logística es sencillísima y el espacio te sobrará, pero tendrás que ser muy proactivo para no aislarte y cuidar tu vida social. Si viajas en pareja, la convivencia en un espacio tan reducido es la prueba de fuego definitiva para la relación. Hay dos opciones: o los lazos se vuelven indestructibles o los problemas saltan a la luz en una semana.
En el caso de que te lances a la aventura con niños en edad escolar, el gran caballo de batalla será la escolarización y la necesidad de rutinas estables que tienen los pequeños. Muchas familias nómadas lo resuelven mediante el homeschooling o haciendo paradas de varios meses en cada destino.
Con mascotas, por el contrario, la adaptación suele ser maravillosa y muy rápida, siempre que conozcas las normas de entrada de animales en los campings del camino.

¿Cómo tener internet en el extranjero al vivir en una autocaravana?
Al momento que en decides vivir en una caravana, la conectividad se convierte en la prioridad número uno de tu lista de tareas. No tener datos en el móvil significa no poder entregar tu trabajo. Si no trabajas, no hay dinero para el depósito de gasoil del mes que viene.
La importancia de tener internet en la vida de nómada digital
Para cualquiera que teletrabaje desde la carretera, internet es la infraestructura vital que sostiene todo su estilo de vida. Una reunión de equipo un lunes por la mañana, subir archivos pesados a la nube o enviar las facturas del mes a tus clientes depende de un hilo de señal. Cuando la conexión falla en el momento más inoportuno, la romántica vida nómada se transforma en un pozo de estrés que echa por tierra todas sus ventajas.
La estrategia más inteligente combina dos pilares: una eSIM internacional potente que te asegure cobertura en cualquier rincón y un buen plan de datos para tus jornadas laborales. Comprar tarjetas prepago locales en cada país que pisas puede parecer barato al principio, pero te costará horas de tiendas, trámites con el pasaporte y la incertidumbre de no saber qué tal funciona la red hasta que ya estás dentro del país.
Por suerte, existe una solución muy simple.
Cómo puede ayudar Holafly Plans
Los planes mensuales de Holafly están diseñados con base en las necesidades de quienes viven en movimiento continuo entre diferentes fronteras. Con una única eSIM tienes acceso a internet en más de 160 países. Así, te olvidas de andar cambiando de SIM física al cruzar una línea en el mapa, de buscar locutorios o de quedarte colgado a mitad de mes porque olvidaste hacer una recarga manual.
La tarifa se renueva de forma automática mes a mes en tu cuenta, y puedes elegir entre tener datos ilimitados o un paquete de 25 GB mensuales según tus necesidades de conexión. Y si tu ruta cambia o decides parar unas semanas en casa, puedes dar de baja el plan desde su app en un segundo, sin compromisos ocultos de permanencia.
Situaciones en las que una conexión internacional puede ser útil
En la vida itinerante hay momentos donde la conexión simplemente no puede fallar. Esa videollamada de urgencia con tu cliente principal desde un aparcamiento en el sur de Francia, enviar un proyecto con la hora de entrega pegada al cuello mientras estás en una pista forestal en Portugal o buscar a contrarreloj un área de servicio porque el lugar donde ibas a dormir está completo.
Para esos momentos críticos cuentas con el blindaje de la función Always On. La misma te brinda 1 GB mensual de datos de respaldo en más de 70 países que entra en acción solo en caso de que tu plan principal se agote o lo tengas pausado.
Sin configuraciones extra ni dolores de cabeza. Es una red de salvamento digital que simplemente está ahí para evitar que un imprevisto logístico te deje un día sin facturar.
Preguntas frecuentes sobre vivir en caravana
La ley nacional, a través de la Instrucción PROT 2026/04 de la DGT, te protege: dormir o hacer vida dentro de tu vehículo estando correctamente aparcado está permitido en general. El problema real son las normativas locales: muchos ayuntamientos aprueban restricciones propias en sus municipios. Además, en España no existe una figura legal que te permita registrar una autocaravana como tu vivienda habitual en el padrón. Esto genera un vacío legal que te obligará a ir bien informado sobre las normas de cada municipio donde decidas pasar la noche.
El presupuesto medio se mueve entre los 600 y los 1.000 USD mensuales. Esta cifra puede bajar hasta los 400-600 USD al mes si te mueves poco, tienes placas solares y aprovechas las áreas públicas gratuitas. O bien, puede superar los 1.200 USD mensuales si entras mucho a campings privados o te pasas el día haciendo kilómetros en la carretera. El verdadero timón del gasto es tu velocidad de ruta y dónde elijas dormir.
Tu primera opción segura son las áreas de servicio específicas para autocaravanas (ya sean públicas o de pago). También, los campings tradicionales y cualquier zona de aparcamiento público donde no haya una señal municipal que lo prohíba expresamente, siempre que no despliegues elementos de acampada hacia fuera. Para no fallar, las aplicaciones móviles Park4Night y Camper Contact te permitirán encontrar rincones de pernocta verificados por otros usuarios en toda Europa.
Sí, por supuesto, y de hecho es el motor que ha disparado este estilo de vida en los últimos años. Lo único verdaderamente imprescindible es contar con una tarifa de datos móvil impecable y estable. Y, según el tipo de videollamadas o reuniones que tengas, tener localizada alguna cafetería o espacio de coworking en los días en los que necesites un extra de silencio y concentración que el vehículo no te pueda dar.
Los patinazos más comunes de los principiantes son: comprarse un vehículo gigantesco (que luego es una pesadilla para maniobrar por pueblos o encontrar aparcamiento), no calcular el coste real de los mantenimientos mecánicos periódicos, escatimar dinero en una instalación solar y de baterías de litio de calidad desde el primer día, y obsesionarse con estar cambiando de sitio cada mañana.
