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Catacumbas de Palermo: cómo visitarlas, precio, horarios y qué ver

En las catacumbas de Palermo encontrarás momias, espacios dedicados a religiosos, y además de la sepultura de Rosalia Lombardo, una de las más conocidas del cementerio.

Equipo Holafly

Publicado:29 octubre 2026

En las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo en Italia hay nichos en los que puedes leer el nombre de una persona y ver su cuerpo justo al lado, todavía vestido con ropa de época. Algunos cuerpos permanecen de pie y otros descansan en ataúdes. Esto es lo que encontrarás en los pasillos de este cementerio subterráneo, donde se conservan miles de restos humanos, muchos momificados.

Si te impresiona ver cadáveres de cerca, tenlo en cuenta antes de comprar la entrada. Aquí encontrarás también cómo es el recorrido, cuánto cuesta, los horarios y cómo llegar.

TL;DR: Catacumbas de Palermo: entradas, precio y horarios

InformaciónDetalles
PrecioEntrada general: 5 €.
HorariosDe 9:00 a 12:30 (último acceso a las 12:10) y de 15:00 a 17:30 (último acceso a las 17:10). En verano de 9:00 a 17:30.
Entradas y reservasVenta solo en taquilla, sin reserva previa.
DuraciónUnos 30 minutos.
CierresDomingos por la tarde desde finales de octubre hasta finales de marzo.
UbicaciónPiazza Cappuccini, 1, Palermo.

Si estás preparando el presupuesto del viaje, también puedes consultar cuánto cuesta viajar a Italia.

¿Qué son las catacumbas de Palermo?

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo en Italia surgieron como lugar de enterramiento de los frailes del convento, y su desarrollo actual es, en cierto modo, fruto de la casualidad. Son sin duda diferentes de las catacumbas de Roma o París, ya que en lugar de preservar huesos se conservan cuerpos en su totalidad. Y lo cierto es que las catacumbas de Palermo son más bien un cementerio subterráneo. Tampoco deberías confundirlas con las catacumbas de Porta d’Ossuna, que dan cobijo a sepulturas en lugar de a cuerpos momificados.

Pero vayamos al origen. Los capuchinos enterraban a sus compañeros en una fosa común bajo el altar de Santa Ana, donde bajaban los cuerpos envueltos en una sábana. Cuando el espacio se quedó pequeño, en 1597 comenzaron a excavar un nuevo cementerio y lo terminaron dos años después.

Al ir a trasladar los restos al nuevo cementerio, encontraron 45 cuerpos prácticamente intactos. Interpretaron su conservación como una señal divina y, en lugar de volver a enterrarlos, decidieron exponerlos en los nichos de las catacumbas.

Para conseguir esa momificación, después de morir, los cuerpos se guardaban en una sala de preparación y se retiraban los órganos internos del cuerpo, colocando paja para favorecer el secado de los cuerpos. Allí se almacenaban durante un periodo de entre ocho meses y un año en condiciones óptimas de temperatura y humedad.

A cambio de generosas donaciones, no solo los frailes, sino también las familias acomodadas, podían costear la momificación y la exposición de sus difuntos. Las familias podían volver para verlos y hablarles, y algunas se encargaban incluso de su mantenimiento. Estos enterramientos terminaron en 1880, aunque se admitieron dos excepciones posteriores.

¿Qué ver en las Catacumbas de los Capuchinos?

Las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo están formadas por galerías subterráneas comunicadas entre sí. Las momias se distribuyeron en corredores diferentes según la profesión, el sexo y la posición social de los difuntos. Encontrarás espacios dedicados a religiosos, hombres, mujeres, profesionales, familias y niños, además de la sepultura de Rosalia Lombardo, una de las más conocidas del cementerio.

Los pasillos y las momias

Corredores de las catacumbas de Palermo
Ejemplo de los corredores de las catacumbas de Palermo

Ya al poner el pie sobre los primeros escalones, lo que más llama la atención es la humedad y el olor a moho. Conforme bajas, empiezas a distinguir los restos humanos que flanquearán los pasillos durante tu visita. Y es que caminas entre filas de cuerpos reales, visibles y vestidos, algunos a la altura de la cara y muchos muy juntos unos de otros.

En los corredores hay ataúdes abiertos por un lado o acristalados, algunos protegidos por una malla, en cuyo interior se ven otras momias. Otras descansan sobre estantes junto a la pared, con el cuerpo inclinado de forma poco natural y sujetas mediante alambres.

Los visitantes de las catacumbas de Palermo en Italia recorren estos corredores subterráneos flanqueados por restos humanos y pueden ver como muchas momias conservan sus vestimentas y tienen una pequeña etiqueta con su nombre y fecha de fallecimiento, aunque no todas.

Los hombres suelen llevar sombreros y grandes prendas de terciopelo, mientras que algunas mujeres llevan vestidos de encaje, pero también existen momias vestidas con ropa civil de la época.

La sección de los religiosos

Momias en las catacumbas de Palermo
Momias en las catacumbas de Palermo

Las distintas salas se dividen en ocho categorías: hombres, mujeres, niños, vírgenes, sacerdotes, frailes, familias y profesionales. Los monjes o frailes capuchinos son los primeros que se encuentran al entrar. Los sacerdotes son reconocibles por sus ornamentos sagrados y los frailes, por el hábito y el cordón a la cintura, símbolo de la penitencia.

La momia más antigua del nuevo cementerio subterráneo es fray Silvestro da Gubbio, cuyo cuerpo fue enterrado el 16 de octubre de 1599. Los frailes están enterrados con la ropa que llevaban en vida: sus hábitos marrones, desgastados por los siglos con los que algunos parecen meditar y otros inclinarse sobre el hombro de otro. Algunos incluso conservan dientes, pelo y bigote.

La sección de profesionales y miembros de distintas clases sociales

Al principio, el rito funerario de la momificación estaba reservado exclusivamente al clero, aunque posteriormente se ofreció a la nobleza y a la clase media, ya que cada vez se consideraba más un símbolo de estatus. Fue así como las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo se ampliaron y se crearon nuevos corredores.

Se dejó de enterrar y momificar únicamente a monjes, obispos y sacerdotes y se empezó a admitir a médicos, escritores, pintores, oficiales y abogados, que yacen todos en un corredor bajo la denominación de “profesionales”. Aquí se encuentran personalidades como el pintor Giuseppe Velasquez (1827), los escultores Filippo Pennino (1801) y Lorenzo Marabitti y el cirujano Salvatore Manzella (1835), vestido con una túnica blanca. Tras este corredor se llega a una parte más reciente, sin nichos en las paredes.

Rosalia Lombardo, la “niña de las catacumbas”

Entre los cadáveres de las Catacumbas de los Capuchinos es particularmente conocido el de Rosalia Lombardo, hija de una familia acomodada que murió a los dos años de una neumonía y cuyo embalsamamiento se atribuye a Alfredo Salafia, un reconocido embalsamador palermitano al que el padre de la niña le encargó que la hiciera vivir eternamente.

Es una de las últimas personas enterradas aquí y quizás por eso se trata de un caso sumamente interesante de embalsamamiento químico moderno en el que se usó una solución inyectable con antifúngicos y bactericidas que evitaban la desecación de los tejidos y a la vez favorecían el endurecimiento del cadáver. De hecho, las tomografías realizadas al cuerpo revelaron que incluso conserva órganos internos en un estado de conservación extraordinario. A pesar de eso y de mantenerse en una vitrina pasiva de alta tecnología, la oxidación avanza y sí es cierto que el rostro de la niña Rosalia se oscurece progresivamente.

Uno de los aspectos que más sorprenden de Rosalia es que parece simplemente estar dormida y a punto de despertarse, ya que su rostro es sereno y la piel parece suave y tersa y su cabello rubio con un lazo amarillo le confieren un aspecto único en toda la galería. De hecho, todavía circulan leyendas de que la niña abre ocasionalmente los ojos, aunque no es más que una ilusión óptica.

¿Cómo es visitar las catacumbas de Palermo?

Vista aérea del edificio de las catacumbas de Palermo
Vista aérea del edificio y cementerio de las catacumbas de Palermo

Puedes alejarte de las animadas calles del casco antiguo de Palermo y visitar sus catacumbas durante los horarios de apertura, ya que no es necesario reservar, aunque se recomienda avisar para grupos muy grandes.

Te recomendamos informarte sobre lo que te encontrarás (¡una buena forma es haber leído este artículo!), ya que no hay un guía disponible en el recinto ni apenas paneles informativos. La entrada se compra en el lugar y cuesta 5 €.

El acceso está en el lado izquierdo de la fachada principal de la iglesia y esta entrada fue acondicionada en 1944 con unas escaleras muy oscuras y significativamente empinadas que conducen a sus características galerías de paredes antiguas y techos abovedados. A la derecha está la primera parte del pasillo de los frailes, el más antiguo; desde allí, al tomar el pasillo de los hombres, las momias infantiles se encuentran dentro de una pequeña sala.

El recorrido se puede completar en unos 30 minutos, ya que las catacumbas constan de cuatro pasillos que forman un rectángulo, cruzados por un quinto pasillo, y ocupan un total de 300 metros cuadrados en un espacio poco iluminado. Ten en cuenta que te encontrarás en un lugar sagrado donde no están permitidas las fotografías.

Debido a las particularidades de las catacumbas de Palermo, estas no son accesibles para personas con movilidad reducida y, aunque están permitidas las visitas con niños, te recomendamos que valores cómo pueden reaccionar tus hijos ante lo que van a ver. Aunque se trata de un lugar fascinante, la visita no es para todo el mundo, ya que a las personas más sensibles posiblemente les resultará inevitable pensar en la vida que tuvieron esas personas y que fueron como nosotros en su momento. Y el problema no son solo las vidas dejadas atrás, sino que muchos de los cuerpos tienen cuencas vacías, mandíbulas caídas y cráneos colgantes y algunos casi se han convertido en polvo. Todo esto nos obliga a hacerle frente a la incómoda verdad de que la vida no es eterna.

¿Cómo llegar a las catacumbas de Palermo?

Las catacumbas de los Capuchinos se encuentran al oeste de la Ciudad Vieja de Palermo, no lejos del Palacio de los Normandos y todavía más cerca del castillo de la Zisa. En concreto, en los sótanos del convento homónimo, situado en Piazza Cappuccini 1.

Estas son las opciones para llegar:

  • Desde el centro histórico: caminando aproximadamente 1,6 km (unos 20 minutos a pie desde la catedral).
  • En coche o taxi: hasta Piazza Cappuccini, 1.
  • Desde los Quattro Canti: caminando unos 30 minutos para recorrer los 2,3 km que separan Quattro Canti del convento, o tomando el autobús.
  • Desde el Teatro Massimo: tras 25 minutos a pie o tomando la línea 124 hasta la parada “L’Emiro – Edrisi” y andando otros 7 minutos.
  • Desde la estación de Palermo Centrale: tomando el bus 109 hasta Piazza Indipendenza, seguido de 15 minutos andando por Via Cappuccini y Via Pindemonte, o en tren hasta el Palazzo Reale-Orleans y caminando 20 minutos hasta las catacumbas.

Para todos estos desplazamientos recomendamos el billete sencillo que cuesta 1,40 €, pero sube a 1,80 € si lo compras directamente al conductor. La aplicación oficial de transporte MyAMAT te permite ver horarios, buscar trayectos y comprar billetes.

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¿Qué visitar cerca de las catacumbas de Palermo?

Después de visitar las catacumbas de Palermo, además de ver la iglesia de Santa Maria della Pace, en la misma plaza que las catacumbas, puedes aprovechar para descubrir algunos de los monumentos árabe-normandos más importantes de la ciudad en un recorrido que no te llevará más de 25 minutos para alcanzar el más alejado de sus monumentos:

  • La Cuba (a unos 7 minutos a pie): edificio de estilo árabe-normando construido en 1180 para el rey Guillermo II. Uno de los relatos del Decamerón está ambientado en el parque que hay alrededor.
  • Palacio de la Zisa (unos 12 minutos): otro ejemplo de arquitectura árabe-normanda de Palermo y que hoy contiene un museo de arte isámico.
  • Palacio de los Normandos y Capilla Palatina (unos 20 minutos): el palacio es la antigua residencia de los reyes de Sicilia y hoy en día sede del parlamento de Sicilia. La capilla de su interior destaca por sus extraordinarios mosaicos bizantinos.
  • San Giovanni degli Eremiti (unos 20-25 minutos): esta iglesia del siglo XII es fácilmente reconocible por sus cinco cúpulas rojas y por su claustro rodeado de vegetación.
  • Catedral de Palermo (unos 20-25 minutos): su mezcla de diferentes estilos arquitectónicos narra la historia de la ciudad. La entrada a la zona principal de la catedral es gratuita, mientras que subir a los tejados para disfrutar de las vistas de Palermo cuesta 7 €.

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